El riesgo de suicidio en fibromialgia: cifras actualizadas y factores de vulnerabilidad
Castillo Pimentel Eduardo; Galán López Q. Natalia; Acevedo Guiot Fernanda
En los últimos años se ha puesto especial atención a la relación entre el dolor crónico y el riesgo de suicidio, el cual se puede definir como “la presencia de diversos factores que incrementan la posibilidad de que una persona intente quitarse la vida en un futuro”.
Algunos estudios han encontrado que las personas con dolor crónico presentan mayores niveles de ideación suicida en comparación con aquellas que experimentan dolor agudo (Tang & Crane, 2006) y en específico, las personas con fibromialgia (FM) presentan una mayor prevalencia de riesgo de suicidio que quienes viven con dolor crónico (Jiménez-Rodríguez et al., 2014; Kwon & Lee, 2023; Ordoñez et al., 2020).
El alto riesgo de suicidio en personas con FM es multifactorial, la duración e intensidad del dolor, así como, los problemas severos del sueño son algunos de los síntomas que incrementan la vulnerabilidad (Calandre et al., 2011; Tang & Crane, 2011); además, deben considerarse factores psicológicos como la presencia de depresión y los intentos previos de suicidio (Calandre et al., 2011; Tang & Crane, 2011).
La literatura describe factores psicosociales que incrementan la vulnerabilidad al suicidio en población adulta, entre los que se destacan las problemáticas familiares, laborales y del estado de ánimo (Favril et al., 2022; Turecki & Brent, 2016). En el ámbito familiar, el conflicto, la falta de apoyo emocional y los antecedentes de suicidio se han asociado de manera consistente con un mayor riesgo. En cuanto al ámbito laboral, el desempleo, la inestabilidad económica y el estrés ocupacional se han vinculado con un incremento en la ideación suicida, al afectar la seguridad económica y disminuir la sensación de autonomía y control personal. En conjunto estos elementos constituyen una vulnerabilidad acumulativa, la cual, a su vez intensifica el daño en la calidad de vida de las personas con FM.
Algunas estrategias que las personas utilizan para manejar el dolor también pueden influir en el riesgo de suicidio. Especialmente la evitación del dolor (evitar actividades o situaciones que podrían incrementarlo) resulta útil a corto plazo, pero, en el largo plazo, se relaciona con menor actividad, mayor discapacidad y promueve el aislamiento social (Tang, 2006).
Las problemáticas laborales, familiares, el dolor y los síntomas de la FM se presentan de forma simultánea e interactúan entre sí para conformar el riesgo de suicidio. Por tal motivo, se destaca que el riesgo de suicidio en personas con fibromialgia (ver Figura 1) no puede entenderse como el resultado de una sola causa, sino como el producto de la interacción entre múltiples factores (Calandre et al., 2011).

Debido a que se ha identificado una la alta prevalencia de riesgo tanto en la literatura como en la experiencia clínica, en la Fundación Mexicana para la Fibromialgia (FUMEFI) se realizó una evaluación del riesgo de suicidio a través de la Escala de Riesgo de Suicidio de Plutchik (Plutchik, et al., 1989) en personas que asisten a buscar atención inicial.
Los datos se recopilaron de enero a diciembre del 2025 y en total se obtuvieron 194 respuestas, de las cuales, 145 corresponden a personas con fibromialgia y 49 a personas con otros tipos de dolor crónico (ver, Figura 2).

El análisis estadístico sobre la escala de Plutchik reveló que el riesgo de suicidio es significativamente mayor en quienes padecen FM; por lo tanto, en el presente artículo se analizan exclusivamente los datos obtenidos de personas que viven con dicha enfermedad. Aunque debe considerarse que el riesgo de suicidio también es muy relevante en personas con otros tipos de dolor crónico, el principal objetivo de este estudio fue profundizar en el grupo que presentó mayor vulnerabilidad.
Es común entre las personas con FM que experimenten pensamientos relacionados con la muerte (“sería mejor no despertar”) y el suicidio (“he pensado en tomarme todos mis medicamentos para ya no despertar”). Estos pensamientos pueden variar en intensidad y frecuencia dependiendo de los contextos de cada persona. También existen pensamientos y comportamientos que no necesariamente implican un deseo directo de morir, pero que se han identificado como elementos que facilitan la aparición de la ideación suicida o de un futuro intento de suicidio; por ejemplo: la desesperanza, la percepción de ser una carga para los demás, el aislamiento social, la evitación de actividades debido al dolor y la disminución progresiva de la participación en actividades cotidianas.
En concreto, en FUMEFI se identificó que durante 2025, 115 personas reportaron haber tenido algún tipo de pensamiento relacionado al suicido o la muerte, ya sea de forma directa, por ejemplo, al pensar “podría morir haciendo ´x´ o ´y´ acción”; o bien, de forma indirecta, al pensar cosas como “todo estaría mejor si mi vida terminará” o “el dolor es tan insoportable que sería mejor morir” (ver, Figura 3). Al respecto se identificó que más de un tercio de las personas (35.9%) ha pensado alguna vez en quitarse la vida, y que una de cada cinco (20.0%) le ha comunicado este deseo a alguien cercano.
La gran mayoría (93.1%) señaló que al momento de la evaluación (en FUMEFI) “no consideraría suicidarse en algún momento próximo”, sin embargo, sí se identificaron personas que:
- Tal vez podrían suicidarse en un momento cercano (10 personas)
- Sí considerarían el suicidio como una opción (2 personas)
El 8.3% de las personas experimentaron lo que se denomina pensamientos activos de muerte (entendidos como aquellos pensamientos en donde se identifica la intención de cometer un acto que potencialmente atente contra su vida).

Se identificó que una o dos de cada diez personas (14.5%) ya había intentado quitarse la vida en algún momento lejano (hace más de un año [11.7%]); aunque también hay reportes de personas con intentos recientes (hace menos de un año [2.8%]). En los datos aquí reportados, se observa una alta coocurrencia entre las crisis de dolor y los pensamientos de muerte, puesto que, casi la mitad de las personas (47.6%) manifestaron que es durante la crisis de dolor cuando suelen pensar que “morir podría ser una opción para terminar con el sufrimiento”.
Las cifras hasta ahora mencionadas brindan un panorama altamente preocupante sobre la indiscutible relación que existe entre vivir con dolor y recurrir a pensamientos relacionados con la muerte como una opción lógica de respuesta. Sin embargo, comprender que la ideación suicida muchas veces funciona como un intento para limitar el sufrimiento, obliga éticamente a ir más allá de la estadística. El reto se encamina a identificar con precisión cuáles son los factores asociados que intensifican esta vulnerabilidad, en un intento por visibilizar el severo impacto de la FM sobre la vida de las personas y posteriormente presentar opciones de atención que permitan disminuir el riesgo.
Los datos aquí recopilados permiten distinguir que las personas con FM son más susceptibles de experimentar pensamientos negativos sobre sí mismas y sobre el futuro, dado que un gran porcentaje refirió:
- Sentirse inútiles o inservibles (71%)
- Ver su futuro con más pesimismo que optimismo (58.6%) y
- Ver su futuro sin esperanza (40%)
También se observaron indicadores importantes de aislamiento. Cerca de dos tercios de la muestra (64.8%) reportaron sentir poco interés en relacionarse con otras personas y cuatro de cada diez (40.0%) señalaron percibirse como una carga para su familia o sus seres queridos.
En la figura 4 se muestra la relación entre el riesgo de suicidio con diferentes factores asociados a vivir con fibromialgia. La depresión aparece como el factor más fuertemente asociado con el riesgo de suicidio, es decir, quienes presentan más síntomas de depresión también tienden a mostrar mayor riesgo de suicidio.
La ansiedad, la evitación del dolor y todas las afectaciones físicas, sociales, laborales etc. también se asociaron con un mayor riesgo de suicidio, muy similar a lo encontrado en la literatura previamente descrita, lo cual aporta evidencia de que el riesgo de suicidio no solo depende de un único elemento, sino que está relacionado con varios aspectos característicos del dolor crónico, la fibromialgia y las condiciones de vida de las personas.

Los resultados presentados sugieren que las personas que viven con FM presentan una alta prevalencia de:
- a) intentos previos de suicidio y;
- b) pensamientos relacionados con la muerte y/o el suicidio.
Es destacable que la FM, en comparación con otros tipos de dolor crónico, se asoció con mayor intensidad al riesgo de suicidio, evidenciando la necesidad de distinguir sus vulnerabilidades y necesidades particulares.
También, es apremiante mencionar que el 79% de las personas que conformaron la muestra ha experimentado algún tipo de pensamiento relacionado con la muerte durante las crisis de dolor, lo cual sugiere que la sintomatología y las consecuencias derivadas de la FM conforman un factor significativo del riesgo de suicidio. Las correlaciones observadas también indican que el riesgo de suicidio no se explica por un factor único, sino por la interacción entre múltiples variables, lo cual refuerza la necesidad de un abordaje multidisciplinario que contemple la intervención médica, psicológica y social del padecimiento.
Además de los factores individuales y clínicos, las respuestas del sistema de salud también tienen influencia sobre el riesgo de suicidio. Aunque los médicos generales, el personal de enfermería y los profesionales de urgencias suelen ser el primer punto de contacto con personas en riesgo de suicidio, una parte considerable de ellos no tiene acceso a la formación específica para la detección y el manejo de temas relacionados a la salud mental; esta falta de capacitación y sentido de competencia promueve que el personal de salud evite activamente hablar sobre temas relacionados al suicidio (Hawgood et al., 2008).
Sobre los avances alcanzados en temas de prevención y atención del riesgo de suicidio, en FUMEFI, a partir del 2025 se ha desarrollado un protocolo para identificar el riesgo de suicidio en personas con fibromialgia basado en las necesidades específicas de esta población (Galán y Castillo 2024). De esta forma, se busca brindar detección y derivación oportunas hacia los servicios correspondientes. Entre los avances concretos de este protocolo se encuentran:
- La incorporación de una evaluación de riesgo de suicidio en el primer contacto
- La capacitación sobre la importancia de la detección y prevención del suicidio para el personal de salud en la institución
- Pláticas informativas virtuales sobre el suicidio, dirigidas a personas con fibromialgia, sus familiares y público en general
En conjunto, estas estrategias buscan dar respuesta ante la alta prevalencia que se ha identificado sobre el riesgo de suicidio en nuestra población. Dichas respuestas consideran tanto el abordaje de los síntomas físicos como el impacto emocional y psicológico. Asimismo, se evidencia la necesidad de fortalecer estrategias de prevención, detección temprana y acompañamiento continuo dentro de los servicios públicos y privados de salud.
La evidencia revisada sugiere que de las personas que viven con FM, la mayoría estuvieron expuestas a diversos contextos de vulnerabilidad biopsicosocial, lo cual, también favorece el alto riesgo de suicidio. Por este motivo, la prevención del suicidio en personas que viven con esta enfermedad debe considerarse una necesidad y no una intervención optativa.
Lamentablemente, brindar una atención oportuna ante el riesgo de suicidio sigue siendo un reto en el sistema de salud en México. El estigma en torno al tema, la falta de capacitación para el personal de salud y la poca incorporación de personal de salud mental (psicología y psiquiatría) a los servicios generales, frenan el desarrollo de estrategias eficientes. Visibilizar esta realidad es un primer intento de transitar de la inacción a un modelo de atención en salud verdaderamente multidisciplinario, donde el dolor y el sufrimiento se atiendan con la misma urgencia.
En FUMEFI continuamos fortaleciendo acciones dirigidas hacia la oportuna detección en riesgo de suicidio (desde la investigación sensible a la población mexicana y su contexto), lo cual, a la par funciona como estrategia de prevención ante la posibilidad de algún tipo de conducta suicida; pero, sobre todo, lo destacamos como una estrategia de conservación de la dignidad y la calidad de vida para las personas que viven con fibromialgia y dolor crónico.
Notas:
- Para casos de crisis existen programas como la línea de la vida en México (800 911 2000) un servicio telefónico gratuito, disponible las 24 horas del día, los 365 días del año para brindar atención a este tipo de emergencias.
- Si usted está pasando por una crisis relacionada con “ideación suicida” o conoce a alguien que atraviesa por esta situación, no dude en buscar apoyo especializado.
Agradecimientos: Los autores expresamos nuestro más sincero agradecimiento a: Frida Sinai Tufiño Franco, Daniela López Olguín, Jaquelin García Martínez, Ximena Calderón Becerril, Sofía Sánchez Galán, Rubí Olvera López, integrantes del equipo encargados de la recolección, registro y organización de la información utilizada en este estudio. Su compromiso, profesionalismo y dedicación fueron fundamentales para garantizar la calidad de los datos y hacer posible el desarrollo de este trabajo.
Muy especialmente, agradecemos a todas las personas participantes. Su disposición para compartir sus experiencias, vivencias y reflexiones constituyen el trabajo en sí mismo. Esperamos que los resultados contribuyan a visibilizar sus necesidades y a promover una atención más sensible e integral para quienes viven con esta condición.
Referencias:
- Bennett, R. M., Friend, R., Jones, K. D., Ward, R., Han, B. K., & Ross, R. L. (2009). The Revised Fibromyalgia Impact Questionnaire (FIQR): Validation and psychometric properties. Arthritis Research and Therapy,11(4),1-14. DOI:10.1186/ar2783
- Calandre, E. P., Vilchez, J. S., Molina-Barea, R., Tovar, M. I., Garcia-Leiva, J. M., Hidalgo, J., Rodriguez-Lopez, C. M., & Rico-Villademoros, F. (2011). Suicide attempts and risk of suicide in patients with fibromyalgia: a survey in Spanish patients. Rheumatology (Oxford, England), 50(10), 1889–1893. DOI: 10.1093/rheumatology/ker203
- Colegio Americano de Reumatología (2023). Fibromialgia. https://rheumatology.org/patients/fibromialgia
- Fairbank JCT & Pynsent, PB (2000) The Oswestry Disability Index. Spine, 25(22):2940-2953
- Favril, L., Yu, R., Uyar, A., Sharpe, M., & Fazel, S. (2022).Risk factors for suicide in adults: Systematic review and meta-analysis of psychological autopsy studies. Evidence-Based Mental Health, 25(4), 148–155. DOI:10.1136/ebmental-2022-300549
- Galán, N y Castillo, E. (2024). Riesgo de suicidio en personas con fibromialgia. https://fibromialgiamexico.com/wp-content/uploads/2024/10/Riesgo-de-suicidio-en-personas-con-fibromialgia-cifras-FUMEFI.pdf
- Guymer, E. K., Littlejohn, G. O., Brand, C. K., & Kwiatek, R. A. (2016). Fibromyalgia onset has a high impact on work ability in Australians. Internal medicine journal, 46(9), 1069–1074. DOI:10.1111/imj.13135
- Hawgood, J., Krysinska, K., & De Leo, D. (2008). The impact of suicide prevention training on frontline health professionals. Crisis, 29(4), 206-216. DOI: 10.1080/01421590701753542
- Jiménez-Rodríguez, D., García-Leiva, J. M., Jiménez-Rodríguez, M., Ruiz-López, R., & Calandre, E. P. (2014). Suicidal ideation and the risk of suicide in patients with fibromyalgia: A comparison with non-pain controls and patients suffering from low-back pain. Neuropsychiatric Disease and Treatment, 10, 625-630. DOI: 10.2147/NDT.S57596
- Kroenke, K., Spitzer, R. L., & Williams, J. B. (2001). El PHQ-9: validez de una breve medida de gravedad de la depresión. Revista de medicina interna general, 16(9), 606–613. DOI: 10.1046/j.1525-1497.2001.016009606.x
- Palmieri, G., Forghieri, M., Ferrari, S., Pingani, L., Coppola, G., Colombini, N., Rigatelli, M., & Tonna, M. (2008). Suicide intervention skills in health professionals: A multidisciplinary comparison. Archives of Suicide Research, 12(3), 232-237. DOI: 10.1080/13811110802101047
- Plutchik, R., van Praag, H. M., Conte, H. R., & Picard, S. (1989). Correlates of suicide and violence risk 1: the suicide risk measure. Comprehensive psychiatry, 30(4), 296–302. DOI: 10.1016/0010-440x(89)90053-9
- Saracoglu, I., Leblebicier, M. A., Yaman, F., & Kavuncu, V. (2021). Pain neuroscience education combined with usual treatment for fibromyalgia syndrome: A randomized controlled trial. International journal of rheumatic diseases, 24(11), 1409–1418. DOI: 10.1111/1756-185X.14223
- Sarzi-Puttini, P., Giorgi, V., Marotto, D., & Atzeni, F. (2020). Fibromyalgia: an update on clinical characteristics, aetiopathogenesis and treatment. Nature reviews. Rheumatology, 16(11), 645–660. DOI: 10.1038/s41584-020-00506-w
- Spitzer, R. L., Kroenke, K., Williams, J. B., & Löwe, B. (2006). A brief measure for assessing generalized anxiety disorder: the GAD-7. Archives of internal medicine, 166(10), 1092–1097. DOI: 10.1001/archinte.166.10.1092
- Tang, N. K. Y., & Crane, C. (2006). Suicidality in chronic pain: A review of the prevalence, risk factors and psychological links. Psychological Medicine, 36(5), 575–586.
- Turecki, G., & Brent, D. A. (2016). Suicide and suicidal behaviour. The Lancet, 387(10024), 1227–1239. DOI: 10.1016/S0140-6736(15)00234-2



















































Deja tu comentario