
¿Qué es la Polifarmacia y cuáles son sus riesgos?
La polifarmacia, entendida como el uso simultáneo de múltiples medicamentos (generalmente cinco o más), es un fenómeno cada vez más común, especialmente en personas con enfermedades crónicas como la fibromialgia. Dado que esta condición se caracteriza por dolor generalizado, fatiga, trastornos del sueño y síntomas cognitivos, es frecuente que los pacientes reciban diversos tratamientos farmacológicos para abordar cada manifestación. Sin embargo, este enfoque puede conllevar riesgos importantes.
En pacientes con fibromialgia, la polifarmacia suele incluir analgésicos, antidepresivos, anticonvulsivos, relajantes musculares y, en algunos casos, ansiolíticos o hipnóticos. Aunque cada medicamento puede estar justificado de manera individual, su uso combinado incrementa la probabilidad de interacciones farmacológicas adversas, que pueden potenciar efectos secundarios como somnolencia, mareo, confusión, problemas gastrointestinales o incluso eventos más graves.
Uno de los principales riesgos de la polifarmacia es la iatrogenia, es decir, el daño causado por la propia intervención médica. En este contexto, los pacientes pueden experimentar un empeoramiento de sus síntomas o desarrollar nuevos problemas de salud derivados de los medicamentos. Por ejemplo, el uso prolongado de ciertos analgésicos puede provocar dependencia o afectar órganos como el hígado y los riñones, mientras que algunos fármacos psicotrópicos pueden alterar el estado cognitivo o emocional.
Además, la polifarmacia puede dificultar la adherencia al tratamiento. La complejidad de tomar múltiples medicamentos en diferentes horarios aumenta el riesgo de errores, omisiones o duplicaciones, lo que puede reducir la eficacia global del tratamiento y aumentar los riesgos.
En el caso de la fibromialgia, donde la evidencia sugiere que los enfoques no farmacológicos (como ejercicio, terapia cognitivo-conductual y educación del paciente) son fundamentales, la dependencia excesiva de medicamentos puede limitar la implementación de estrategias más integrales y sostenibles.
Por ello, es fundamental que el manejo terapéutico se realice de forma individualizada y periódicamente revisada, evaluando la necesidad real de cada medicamento. La deprescripción (reducción o suspensión supervisada de fármacos innecesarios) puede ser una estrategia clave para minimizar riesgos y mejorar la calidad de vida del paciente.
En conclusión, si bien los medicamentos pueden desempeñar un papel importante en el tratamiento de la fibromialgia, el uso excesivo o no coordinado de múltiples fármacos puede generar más riesgos que beneficios. Un enfoque equilibrado, que combine tratamientos farmacológicos y no farmacológicos, junto con una supervisión médica continua, es esencial para un manejo seguro y efectivo. Si tienes dudas al respecto acércate a nosotros, en la FUMEFI podemos orientarte. Contáctanos.
__________________
Referencias
- Häuser W, Ablin J, Fitzcharles MA, et al. Fibromyalgia. Nature Reviews Disease Primers.
- Clauw DJ. Fibromyalgia: A clinical review. JAMA. 2014;311(15):1547–1555.
- Maher RL, Hanlon J, Hajjar ER. Clinical consequences of polypharmacy in elderly. Expert Opinion on Drug Safety. 2014.
- National Institute for Health and Care Excellence (NICE). Multimorbidity and polypharmacy guidance. 2016.
- Arnold LM, et al. Pharmacologic management of fibromyalgia and other chronic pain syndromes. The Journal of Clinical Psychiatry.
















































Deja tu comentario